Llevo dos años sin un trabajo en condiciones, a saber, con mesa, horario y sueldo más o menos decente. Durante estos dos años he coqueteado con varios medios como colaboradora, he hecho apuestas personales (las sigo haciendo) en pro del puesto de trabajo deseado y he sido madre. Creo que esto último no sólo es lo que mejor he hecho, sino de lo que más segura he estado.
Sin embargo, constantemente me encuentro en la encrucijada frente a nuevas posibilidades que me abocarán al éxito o al fracaso más estrepitoso.
Siempre es complicado tomar decisiones de este tipo, yo ya me he equivocado otras veces, pero está visto que el hombre siempre tropieza en la misma piedra... Seguiré meditando.