
Ayer por la tarde vi un biopic de Natalie Wood, la eterna María de West Side Story o la Deanie de Esplendor en la hierba, y comprobé que Hollywood está lleno de juguetes rotos, algo que no debiera extrañarme porque en la actualidad también ocurre y no sólo en el mundo del celuloide, sino también en el de la canción y la televisión. ¿Merece la pena alcanzar la fama? ¿Compensa sacrificar la infancia de nuestros hijos?
La película de ayer, no valía gran cosa, pero me hizo reflexionar y sobre todo me hizo recordar a una actriz que si bien no es de las más destacadas siempre permanecerá en mi memoria por uno de su papeles más lights, pero uno de mis preferidos: la entrañable cleptómana Penélope Elcott.
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